Contexto
Una empresa llevaba tiempo utilizando su plataforma web como una herramienta habitual de comunicación y trabajo.
Después del lanzamiento continuaron cambiando sus contenidos, aparecieron nuevas necesidades comerciales y algunas funcionalidades que inicialmente eran suficientes dejaron de serlo.
La empresa había evolucionado. La plataforma también tenía que hacerlo.
El problema
Mantener una web no consiste únicamente en conseguir que siga encendida.
WordPress, navegadores, servidores y dependencias evolucionan constantemente. Pero también lo hacen las necesidades del negocio.
Si solo se interviene cuando algo deja de funcionar, las pequeñas mejoras pendientes se acumulan hasta convertirse en proyectos mucho mayores.
El enfoque
Planteamos el mantenimiento como una continuación del desarrollo.
Hay una parte preventiva: actualizaciones, seguridad, compatibilidad y resolución de incidencias. Y otra evolutiva: detectar cuándo una funcionalidad existente necesita cambiar o cuándo aparece una nueva necesidad.
Conocer la plataforma durante años permite además tomar decisiones con contexto, sin tener que analizar el proyecto desde cero cada vez.
La solución
Supervisamos y actualizamos la plataforma, resolvemos incidencias y realizamos intervenciones técnicas cuando son necesarias.
Cuando aparece una nueva necesidad, podemos diseñarla y desarrollarla sobre una arquitectura que conocemos y cuya evolución hemos seguido.
No hay que volver a descubrir cómo funciona el proyecto cada vez que hay que tocarlo.
El resultado
Las incidencias son más controlables, las actualizaciones tienen menos riesgo y las nuevas funcionalidades pueden incorporarse progresivamente.
La plataforma deja de entenderse como algo que periódicamente hay que sustituir y pasa a considerarse una herramienta que puede mantenerse y evolucionar junto al negocio.